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Detrás del hermoso encendido de la Cruz que llena de ilusión a grandes y chicos, se esconde la labor de muchos hombres de la Electricidad de Caracas, quienes a lo largo del año resguardan su funcionamiento para que brille siempre cada primero de diciembre.

El 1 de diciembre un grupo sube desde tempranas horas de la tarde para realizar las pruebas finales  y llevar la caja de control que programan para que durante todo diciembre y hasta el 6 de enero, la cruz se ilumine desde las 6:00 p.m. y hasta las 6: 30 a.m. Solo el 24 y 31 permanece prendida las 24 horas.

Además, durante todo el tiempo que la Cruz le da luz a la ciudad, se realizan inspecciones al menos una vez por semana para percatarse de que todo marche bien.  En caso de que un bombillo se queme - que ocurre con frecuencia con las lluvias - deben sustituirlo de inmediato, pues aunque es difícil distinguirlo a distancia, desde el teleférico puede divisarse la ausencia de un foco.

Es a principios de noviembre, cuando realizan los retoques, que van desde la limpieza y desmalezamiento de la zona, hasta lo más difícil: subirse nada más y nada menos que en lo alto de la estructura de 37 metros para revisar y hacerle mantenimiento general a sócates, cables y bombillos. También se le hace mantenimiento a la caja de control y a los dos sistemas: fotocélula y reloj, que permiten el encendido y apagado de la cruz. En caso de que alguno de estos sistemas falla, el otro se acciona.

Héroes anónimos 
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