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A principios de los 50´, mandó a buscar a su esposa llamada Cordelia y a sus hijas Susan y Jane. Durante los 20 años que permaneció en Venezuela trabajando para la Electricidad de Caracas, tuvo la oportunidad de revalidar su título como Ingeniero Mecánico en la UCV. Le encantaba mantenerse actualizado y en varias ocasiones viajó a otros países trayendo nuevas y productivas ideas para la empresa.  Ha sido descrito como un hombre competente, que sabía manejar  a la gente, de buen carácter y que tenía siempre una sonrisa.

Una cruz en las alturas 

Su proactiva personalidad e inventiva las puso de manifiesto en 1963, cuando le propone a Oscar Machado Zuloaga (directivo de la Electricidad de Caracas y sobrino del fundador de la EDC, Ricardo Zuloaga Tovar) un proyecto que, sin ser su intención, se convertiría en el anuncio de la navidad caraqueña, la Cruz del Ávila.

Ottomar llegó a contar cómo surgió su inspiración:

Originalmente, Pfersdorff pensó en colocar un pino gigante que se viera desde toda la ciudad. Cuando se inauguró el Hotel Humboldt, a fines de 1956, se pensó decorarlo e iluminarlo con forma de arbolito. Otros decían que era mejor una estrella, porque la cruz era símbolo de tortura. Pero, finalmente, la idea de la Cruz terminó siendo la más aceptada. 

Una de sus grandes pasiones eran las orquídeas. Llegó a tener una colección compuesta por 400 especies distintas, entre ellas un híbrido creado por él, al cual la llamó “Catlaya Cordelia”, en honor a su esposa.

Más sobre la vida de Pfersdorff
Una anécdota 

Una de sus grandes anécdotas ocurrió cuando se desarrollaba el golpe a Pérez Jiménez. Por considerarlo un momento histórico importante, subió a la azotea de su vivienda para fotografiar lo que ocurría, pero entre el nerviosismo y la emoción olvidó un pequeño detalle: el rollo de la cámara.

Sus últimos años

Tras su jubilación de la Electricidad de Caracas, decidió quedarse en Nuevo México, Estados Unidos, por su clima cálido como el de Caracas. Allí se dedicaría a comercializar piezas miniaturas de artesanía, elaboradas por él en arcilla, arte que aprendió en Venezuela.

Ottomar Pfersdorff fue un ingeniero norteamericano que vino a Venezuela en la década de los cuarenta como asesor de la empresa JF Pritchard, para la instalación de las primeras unidades de la Planta de Arrecifes.

 

Le gustó tanto el ambiente y la vida venezolana, que decidió quedarse en el país. En 1948, fue contratado por la Electricidad de Caracas (EDC), pasando rápidamente de asesor a subgerente en la División de Mecánica del Departamento de Producción, posición que desempeñaría exitosamente hasta su jubilación en el año 1970.

No siempre se pensó en una Cruz

El ensayista Isaac Pardo (1905-2000) revelaría las razones por las que terminó escogiéndose la cruz y no otro elemento: 

Adicional a su pasión por las orquídeas, fue asiduo coleccionista de estampillas originarias de Estados Unidos y Venezuela.Tuvo la oportunidad de practicar en Venezuela uno de sus deportes preferidos como lo era la pesca, gracias a ésta recorrió parte del interior del país en búsqueda del pez de río denominado pavón. 

Curiosamente, falleció un 1 de diciembre en el año 1998, justamente 35 años después de haberse iniciado la tradición del encendido de la Cruz. 

El creador de la idea de la Cruz 

En una noche de octubre, en mi casa de El Rosal, viendo hacia la montaña, pensé que podía hacerse una cruz de luz en El Ávila. Que se representase en esa cruz al mundo libre, que Venezuela es un país libre y cristiano, que fuese un símbolo de bienestar y esperanza, además de exaltar el espíritu de la Navidad      .

Prevaleció la cruz en lugar del pino o la estrella porque el símbolo del cristianismo no es ninguno de los otros dos. La estrella es un signo de alegría momentánea, pero la imagen permanente es la cruz, esa es la representación universal del cristianismo      .

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