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La belleza de los Chorros de la quebrada Tocomé motivó a la creación de un acueducto para aprovechar el agua del Ávila y del balneario público Los Chorros, que se convirtió en 1915 en el centro recreativo más importante de la época. Este era uno de los sitios más asequibles donde se congregaban los caraqueños con fines de esparcimiento.

El balnerario de Los Chorros era tan frecuentado que la compañía del Gran Ferrocarril de Venezuela construyó una línea de seis kilómetros desde Los Dos Caminos a Los Chorros, para poner un tren al servicio del numeroso público que los fines de semana se dirigía a disfrutar de este lugar por lo espectacular de sus paisajes, clima fresco, pozos y quebradas que se consideraban beneficiosos para la salud. 

Específicamente, a Los Chorros se le llegaba a través de una línea de dos tranvías eléctricos conocidos popularmente como "Los Saltapericos", por el movimiento que se sentía durante el trayecto. Se tomaba en la estación Agua Maíz del Gran Ferrocarril Central, en Los Dos Caminos y finalizaba en Los Chorros, justo en la entrada donde es el parque hoy. 

En 1971, con la construcción de la avenida Boyacá (o Cota Mil), el Instituto Nacional de Parques (INPARQUES) hizo una remodelación del espacio, reacondicionó el parque desarrollando las 4,5 hectáreas que lo componen y se adecuaron las caminerías, escaleras, puentes, miradores, cafetines y se establecieron otros servicios como bebederos y baños.

Fuentes consultadas: 

Oswaldo Monte, Capitán de Bomberos del Distrito Capital, quien trabajó gran parte de su vida en el parque, entre el teleférico y Galipán, así recordó el balneario Los Chorros. 

Los Chorros de la quebrada Tocomé

Lo que le llaman Los Chorros anteriormente era un balneario, donde las personas se iban a bañar. Yo de niño, iba los fines de semana, antes incluso de que hicieran la Cota Mil. Eran pozos  que estaban vigilados, y todavía lo están, por los guardaparques. Era un balneario del Ávila, igual a la quebrada Anauco, que ahora es de todo menos quebrada. En el Lagunazo la gente también se bañaba, disfrutabas el silencio tan exquisito     .

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