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Si hay una fecha que los venezolanos, en especial los caraqueños, tienen marcada en el calendario y en su corazón, es sin duda el 1° de diciembre, pues es en este día cuando tiene lugar el acostumbrado encendido de la Cruz del Ávila, una tradición que hace que cada año, al caer la noche, se comparta el mismo sentimiento de alegría, fe, esperanza y unión. 

Lamentablemente, desde hace dos años, el encendido se ha adelantado al 1ero de noviembre, acompañado del encendido de  la palabra "PAZ", cambiando así una tradición de más de cinco décadas. 

El 1° de diciembre era costumbre que cientos de personas se reunieran en las calles, en sus hogares y oficinas, para acompañar la cuenta regresiva que daba pie al encendido de la Cruz. El evento era amenizado, usualmente, por agrupaciones musicales, actividades recreativas y culturales, todo esto a cargo de la Electricidad de Caracas, empresa que inició el proyecto de la Cruz, sin saber que se convertiría en una de las tradiciones de gran arraigo de los venezolanos.

Un niño tenía el honor de accionar el interruptor que daría luz al ícono decembrino, dándole ese toque de alegría, inocencia y magia que despierta su propia edad. Nos referimos a esto en pasado, pues desde hace algunos años, debido a la crisis económica y política que atraviesa el país, no se percibe la misma emoción ni se celebra de la misma manera.

Luego del encendido de la Cruz, se vivía un momento único de felicidad, paz, espiritualidad, esperanza, abrazos, oraciones, buenos deseos, compartir con la familia y amigos. Era darle la bienvenida a la Navidad, celebrar el nacimiento del hijo de Dios y todo lo que Él inspira. 

Muchas son las anécdotas, además, que han tenido al Ávila y a su Cruz como testigo: propuestas de matrimonio, reconciliaciones, poesías, canciones y acampadas. Hay familias que acostumbraban, después del momento especial del encendido, a empezar a preparar las tradicionales hallacas. Otros decoraban el hogar para recargarlo de buenas energías y las mayores bendiciones.

Es costumbre que muchos excursionistas y público en general suban hasta el cerro Papelón, donde está enclavada la cruz, para contemplar el emotivo encendido y luego pernoctar a sus pies.  En los alrededores hay bancos de madera que permiten disfrutar con comodidad el espectáculo.

Para llegar a la Cruz existen diferentes caminos, sin embargo, el más directo y el que suele ser utilizado por las personas que suben el primer día de diciembre, es el del distribuidor San Bernardino. El metrobús que se toma frente a la estación del metro de Bellas Artes te deja muy cerca, en el Hotel Ávila, desde donde deberás subir tan solo unas cuadras.

Si vas en vehículo, al llegar al final de la av. Marqués del Toro, intersectarás la Av. Agustín Codazzi / Juan Germán Roscio, y encontrarás a unos 30 metros a la izquierda la entrada al Ávila.

Caracas se viste de fiesta
Después del conteo 

Es esa magia y ese sentimiento que despierta, las razones que han convertido a la Cruz con su luz en una tradición tan significativa, añorada y celebrada; que inspiró a otras regiones del país a tener un ícono similar. Los Teques, Vargas, Valencia y San Felipe tienen sus propias cruces iluminadas colocadas en montañas, pero la del Parque Nacional El Ávila es la más antigua.

La estructura de 37 metros de alto, 18 metros de ancho y 144 bombillos ahorradores que hoy conocemos, ilumina desde hace 54 años a la otrora ciudad de los techos rojos a 1.530 m.s.n.m. en la Fila de Papelón. Su luz arropa al valle hasta el 6 de enero, día de los Reyes Magos.

Al pie de la Cruz 
¿Cómo llegar a la cruz? 

Aquí les compartimos una famosa pieza de Tío Simón, "El niño del Ávila", donde hace alusión a la Cruz que ilumina la Navidad. 

El Grupo Venezuela Trekking es uno de los que tiene más de diez años organizando la subida cada 1ero de diciembre. En horas de la tarde se adentran en la montaña para esperar el conteo regresivo que le da la bienvenida a la Navidad. Es un ascenso que vale la pena hacer; van niños, personas del interior del país, algunos se ponen ropas alusivas a las fiestas decembrinas y se hace un compartir.

Muchos son quienes suben también a lo largo del año para contemplar de cerquita el halo mágico y esperanzador que transmite el ícono capitalino.

La Cruz con su luz es el símbolo característico que marca el inicio de la Navidad en la ciudad capital, junto a la famosa bajada de Pacheco. Para los más pequeños, la ilusión es aún mayor, pues saben que la magia de la Navidad se ha hecho presente y anuncia la pronta llegada del niño Jesús.

Otras cruces iluminadas 
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Cruz del Ávila: 55 años iluminando la Navidad desde lo alto
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