
Una de las rutas que más suelen hacerse en el parque nacional, es hacia La Silla de Caracas, por la ruta de Altamira. Este camino sigue a grandes rasgos la histórica ruta de Alejandro Humboldt, entre las quebradas Chacaíto y Quintero, es decir, por Loma Serrano (hoy Sabas Nieves).
La "Puerta de La Silla"
La primera noticia sobre la Silla de Caracas fue dada por el geógrafo Jean Laet en su obra L´Histoire du Noveau Monde, publicada en 1640. En la misma, señala que la Silla de Caracas tiene aproximadamente la misma altura del pico Teyde, de las Islas Canarias (3.710 m.s.n.m.).
Posteriormente, en 1764, Joseph Luis de Cisneros, en su descripción de la “Provincia de Benezuela” se referiría a La Silla como ''la primera Tierra que los navegantes ven'' y le llaman ''Ensillada de Caracas''. Son muchos los ascensos que se realizaron en el pasado, entre ellos destaca el de Alejandro Humboldt, la primera persona en escalar la cima.
Luego de pasar Sabas Nieves, se llega a un punto que Humboldt nombró "La Puerta de la Silla" (1.325 m.s.n.m.), que es donde hoy se bifurcan los caminos: quebrada Chacaìto hacia el oeste y hacia el norte: No Te Apures-la Fila- Asiento de la Silla y Pico Oriental.


Por aquí suelen pasar cientos de personas, sin conocer la importancia de este camino y lo que significó en aquella época ascender por pequeñas picas, con abundante vegetación de sabana, sin senderos abiertos como los que hoy transitamos.
Primeras noticias sobre "La Silla"

El Asiento de La Silla
Humboldt lo describía como “la depresión o valle que separa las dos cumbres de La Silla”, es decir, los picos Oriental (2.640 m.s.n.m.) y Occidental (2.480 m.s.n.m). Hoy es mejor conocido como “Asiento de La Silla”, por el parecido que tiene vista desde Caracas a una silla de montar.
La hondonada del Asiento de la Silla (2.350 m.s.n.m.) donde se hallan las dos cumbres de La Silla, fue de hecho el primer accidente geográfico de la Cordillera que lograron identificar los marinos que venían desde Margarita y Cumaná, y se dirigían a La Guaira. Servía como punto de referencia para los hombres del mar que buscaban el puerto del litoral.

En el Asiento de la Silla existió un refugio construido en 1965 por la división de parques del Ministerio de Agricultura y Cría (MAC), siendo su director el ingeniero José Rafael García, para disfrute de excursionistas y visitantes, pero, sea por falta de vigilancia o por culpa de los visitantes irresponsables, se fue deteriorando hasta sucumbir totalmente.
Hoy en día, para visitar ambas cumbres de La Silla, se hace necesario hacer el ascenso completo y bajar en un día, o bien, ir con una tienda de campaña y acampar en el Asiento de La Silla.
La Silla de Caracas
Anteriormente, Lagunazos (2.315 m.s.n.m.) también recibía el nombre de “La Ciénaga” o “Plan de los Ingenieros”. En el pasado, estaba compuesto de un gran valle rodeado de escasos declives, donde en la parte baja y más amplia existía un manantial con agua refrescante (temperatura 14 a 15 grados), el cual fue bautizado "Fuente Cajigal" (2.289 m), en memoria Juan Manuel Cajigal, fundador de la Academia de Matemáticas, quien subiera de tercero a la Silla de Caracas, junto con un grupo de 15 estudiantes, el 30 de agosto de 1833.
También es fuente abastecedora del Hotel Humboldt y de la Fuente de Soda en la estación del teleférico, ambos situados en toda la cumbre del Pico Ávila a 2.159 m.s.n.m.

La Silla se convierte en “Aguilón” por el anguloso cono que conforma cuando la vemos desde Petare y en “Viejo del Ávila” visto de frente y bajo ciertos efectos de la luz, la asombrosa similitud de una gran cara barbada de perfil. El Aguilón era el nombre que le daban en el pasado al Pico Oriental los carboneros de Cachimbo.
Un dato interesante de la historia de la Silla, es que allí tuvo lugar una boda eclesiástica entre el ingeniero José A Agostini y Maritza De Castro, el domingo 19 de diciembre de 1969. La boda fue bendecida por el Rvdo. Padre José Vicenty de la Orden de los Benedictinos, quien también subió a la montaña con todos los implementos necesarios. La novia lucía un ramo de flores de “Rosas del Ávila” y el improvisado altar fue adornado igualmente con flores exóticas de la región. Más de 20 miembros del Centro Excursionista Caracas fueron testigos y padrinos de tan hermoso acto.

La Silla ha sido siempre el polo de atracción de científicos, historiados, botánicos, novelistas, ensayistas, así como también del simple amante de la naturaleza.
Pico Oriental
Como se señaló arriba, la Silla posee dos cumbres o prominencias: el pico Oriental (2.640 m.s.n.m), que es al que generalmente se alude cuando se habla de La Silla y el "pico" Occidental (2.480 m.s.n.m), que en realidad consta de dos alturas próximas, cuyo perfil recuerda los pechos de una mujer acostada. Es la segunda de las elevaciones del parque con sus dos picos. El punto más alto es el Naiguatá, con sus 2.765 m.s.n.m.
La Silla de Caracas está unida con el Pico Naiguatá por medio de una cadena de montañas que tiene una extensión de 6.190 metros, y que muchos denominan "La travesía".



En el Lagunazo suelen acampar hoy día. Hace mucho tiempo, aquí también existió un refugio, donde hoy solo queda un chorro de agua.
En la época de la Conquista, o tal vez antes, La Ciénaga (El Lagunazo) llegó a ser un lugar frecuentado por nuestros aborígenes y el trozo de roca llamado Cajigal, fuese en tiempos precolombinos, objeto de culto religioso, similar al que, en aun nuestros tiempos, practican los indígenas de las montañas de Mérida, consistente en ofrendas que en determinada época del año llevan a las grandes rocas y lagunas de los páramos, para disponer favorablemente el espíritu de las montañas que se supone reside en ellos.

El Pico Oriental, visto desde el valle de Caracas, fue el accidente geográfico que más llamó la atención de viajeros y artistas, en particular de Humboldt y Bonpland, quienes coronaron su cumbre el 2 de enero de 1800. Su subida inspiró a los científicos, políticos y hombres de negocio que llegaban a Caracas, además contribuyó a estimular en los caraqueños el amor al excursionismo.
Es el segundo punto más alto del parque con sus 2.640 metros de altura.

Pocas personas saben que en el Pico Oriental de La Silla se pensó colocar en dos ocasiones un busto en honor al libertador Simón Bolívar.
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El primer proyecto estuvo inspirado por el artista y escultor pastoreño Alejando Colina (1901-1976), quien veía en la cumbre de la montaña el sitio ideal para el monumento del Libertador. Iba a ser un Bolívar ecuestre de dimensiones olímpicas, montado sobre un pedestal de 50 metros, para que se viera desde todas partes.

En 1948, estuvo listo el modelo a caballo, de 6 metros de alto por 5 de largo, que serviría de modelo para fundir en bronce, multiplicando las dimensiones, el que se levantaría en la cumbre del Ávila. Sin embargo, al caer el gobierno de Rómulo Gallegos, este proyecto quedó sin patrocinantes, en tanto que para la sociedad de la época resultaba poco atractivo ese Libertador despojado de sus atributos militares. Lamentablemente, fue destruido en 1973.

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Se encargó al escultor Victorio Machado, el modelo para un nuevo monumento ecuestre a Bolívar, que se fundiría en bronce y tendría 71 metros de alto. Este Bolívar aparecería también desnudo, y su única vestimenta sería una capa, ondeando al viendo como una bandera. Sin embargo, a diferencia de la concepción de Colina, aquí el caballo, apoyado sobre las patas traseras, tendía hacia adelante las delanteras, como disponiéndose a dar un gran salto… Y Bolívar, blandiendo la espada en alto con la diestra y una antorcha en la izquierda, volvía la cara hacia atrás como llamando a sus seguidores. El boceto de esta obra le llevaría dos años de su carrera, pero esta visión del Libertador tampoco satisfizo a los patrocinantes.
Mucho más tarde, en 1983, el proyecto de Machado se fundió en bronce, en tamaño gigante, solo la cabeza, titulada “El Genio”, que ahora preside la Plaza Caracas, en El Silencio.

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En el año 1983 se pensó colocar también un busto de Bolívar en ocasión del Bicentenario del Libertador. Esto nos lo contó Richard Delgado, secretario general de los Palmeros de Chacao, quien recordó con orgullo que apenas era un joven cuando comenzó a involucrarse con este tipo de proyectos. Adelantó que, actualmente, este busto pretende colocarse en el Humboldt.

En el Pico Oriental también estuvo un busto de yeso del explorador Alejandro Humboldt. En 1934, César Rengifo lo moldeó y lo subió con un grupo de amigos hasta la cumbre del Oriental. Sin embargo, hace mucho desapareció.
Las célebres abejas "angelitas"
En el Pico Oriental viven un tipo especial de abejas. Humboldt las describió como “abejas angelitos” porque rara vez pican aparte de que tienen un aguijón más débil.
Tienen la particularidad de que cuando el sol calienta, revolotean en nubes y llevadas por el fuerte viento que sopla en estas alturas, son desplazadas en distintas direcciones tropezando con caras y cuellos de los excursionistas y cuando estos quieren librarse de ellas repartiendo manotadas, las abejas se sienten atacadas y pican fuerte y corto, pero sin mayores consecuencias. Un poquito de amoníaco es el mejor remedio.

Tan pronto el sol se nubla y hace frío, las abejas se apretujan unas a otras para darse calor formando enormes racimos que cuelgan por lo general de los arbustos de incienso. Al despejarse el sol y calentarse el ambiente, nuevamente revolotean formando nubes.
La práctica ha llevado a muchos a utilizar una especie de mosquitero amarrado del sombrero para cubrir cara y cuello.
El Lagunazo
Además, entre sus arbustales, se ocultaron algunos patriotas caraqueños cuando la primera república, para eludir la persecución de los realistas.



La Silla - Lagunazo
Se hizo un desfile con Luis Herrera en Los Próceres y de allí salió el busto en un helicóptero para colocarlo en el Ávila. Nosotros (los palmeros) tuvimos el honor de llevarlo. Pero empezó el problema (…) Un grupo decía que distorsionaba la imagen del parque. Iba a colocarse en el Pico Oriental de la Silla. Ahora, lo van a colocar en el Hotel Humboldt .