
En total, el tramo de Caracas contaba con 14 cabinas, de las cuales 10 eran de pasajeros, 1 era presidencial, 2 eran de servicio VIP y una era de carga.
En 1955, todas estaban pintadas de color verde oscuro, por ser del gusto del General Pérez Jiménez, al ser alusivo al mundo militar. Sin embargo, en 1962 fueron pintadas de color naranja hasta 1986, cuando se les cambia nuevamente el color, esta vez a rojo. La cabina presidencial también fue pintada de dorada en 1986.
En el tramo del Litoral en cambio, había 32 cabinas, de las cuales 25 eran de pasajero, 3 de carga, 1 presidencial y 3 VIP. Estuvieron pintadas de color verde, al igual que las de Caracas, entre 1956-1962, cuando se las cambia a amarillo hasta su cierre en 1987.

Fotos cortesía Victor Da Silva



Fotos cortesía Victor Da Silva
En 1989, tras el cierre del teleférico del litoral, las cabinas que se encontraban en la estación El Lirón, fueron pintadas con colores cinéticos con el objetivo de hacer de la estación un lugar tipo plaza o museo, pero eso quedó en el abandono.


En principio, entre 1956 y 1965, cada cabina de pasajeros estaba dotada con 24 asientos y dos pasamanos (para los pasajeros de pie). Su capacidad total era de 28 personas, es decir 24 personas iban sentadas, 3 iban a pie y el sujeto extra era el operador o cabinero, quien controlaba la apertura de puertas, las comunicaciones y cualquier eventualidad. Los asientos eran de tela para ese momento.
Eran capaz de trasladar 800 personas por hora. Tenían radio con hilo musical, iluminación interna y externa para las operaciones nocturnas, teléfono, escotilla de emergencia, extintor de incendios, servicio de salvamento compuesto de soga, cabrestante y un saco de lona, así como ventabas abatibles para los días calurosos.

La segunda cabina presidencial, usada el 29 de Diciembre de 1956 en el sistema teleférico del Litoral, por Pérez Jiménez, se encuentra lamentablemente en pésimas condiciones en la estación Galipán o El Lirón.

La cabina fantasma
Posteriormente, en 1965, los asientos fueron cambiados en ambos tramos por unos de materiales plásticos elaborados por la compañía Sindores y la capacidad de las cabinas bajó de 28 a 25 personas (contando el operador).
Por su parte, las cabinas VIP contaban con una sola puerta central de fuelle neumático, y su uso exclusivo iba dirigido a los huéspedes del Hotel Humboldt. Luego del cese del servicio, fueron convertidas en cabinas de carga.
Lo que pasó realmente fue, que durante ese mismo año, un grupo empujó la cabina guaya abajo, desde la estación El Lirón, haciendo uso de un jeep cherokee. Esta cabina siguió su curso hasta el sitio donde se descarrilló (poco antes de llegar a San José) y ahí quedó hasta el año 2015, cuando fue bajada del cable por las labores de construcción del nuevo teleférico.

Fotos cortesía Victor Da Silva


Fotos cortesía Victor Da Silva
La cabina número 15
Otro hecho resaltante fue el de la cabina número 15, que cayó al vacío en 1983, durante el horario nocturno. Esta cabina no fue bien acoplada en la estación San José a los cables o guayas tractoras, por lo que saliendo ahí mismo de la estación cayó en el abismo. Afortunadamente, no tenía pasajeros a bordo.

Cabinas de servicio
Hablar del antiguo complejo sistema teleférico no podía estar completo sin mencionar el teleférico de servicio, el cual permitió el transporte de materiales a través de cabinas tipo cajón y anclaje de cadena que podían transportar un máximo de 1.500 kg.
Además, por esta misma línea provisional, y utilizando cabinas especiales para 4 personas, podían subir o bajar al mismo tiempo hasta 8 personas, facilitándose el avance de las obras. La construcción del teleférico se realizó pues valiéndose de estos medios y del trabajo incansable de numerosos obreros, quienes laboraron entre 18 y 24 horas diarias.

La cabina presidencial, usada en el sistema teleférico de Caracas, el 11 de diciembre de 1956, por Pérez Jiménez, aun perdura en buenas condiciones en la estación Maripérez, pero pintada de dorado, cuando fue usada por segunda vez, en febrero de 1986, por el gobernador de Caracas. En Maripérez, también es posible observar una cabina roja del antiguo sistema.




Foto cortesía Victor Da Silva

Foto cortesía Victor Da Silva

Foto cortesía Victor Da Silva

Foto cortesía Victor Da Silva

Las cabinas del teleférico de servicio, a diferencia de las comunes de pasajero, eran enteramente abiertas, con piso constituido de tablones de madera para soportar el peso de los cargamentos. Eran, en realidad, muy pocas. Para el tramo de Caracas-Ávila solamente habían 2; mientras que para el del litoral estaban disponibles 4.
Quizá lo más sorprendente de las cabinas de obrero es que fueron construidos por la compañía alemana Metallwerk Friedrichshafen, la misma que construyó cabinas de pasajeros para los aclamados Zeppelins alemanes, entre ellos el famoso Hindenburg.

En el Museo de Transporte José Schael (al lado del Parque del Este) es posible observar una de las cabinas del sistema de carga que funcionaba entre Maripérez y El Ávila.

Las cabinas "de la cresta"
Cabe destacar las cabinas del teleférico de la cresta, el sistema más pequeño del mundo, con una longitud total de apenas 500 – 600 metros. Conectaba la estación Ávila con el Hotel Humboldt. Su uso era exclusivo para huéspedes del hotel.
Las cabinas, fueron construidas en la planta de Heckel, debido a que su diseño era muy futurista. Eran de forma circular y enteramente vidriadas, disponían de 8 asientos de tela, sin embargo, la capacidad máxima era de 6 personas. Poseían además cenicero, radio con hilo musical, una batería con luces internas, intercomunicador y ventanas superiores abatibles, mientras que bajo los asientos se encontraba una pequeña escotilla de escape y depósitos armados con soga y sacos para posibles rescates.

Fotos cortesía Victor Da Silva



Fotos cortesía Victor Da Silva
Hay quienes señalan que estas cabinas eran llamadas popularmente “teleferiquitos”, y servían para trasladar a las personas desde la fuente de soda hasta el hotel.
Algunas de estas cabinas perduran hoy día, pero nada más su esqueleto. Están ubicadas en la parte trasera de la estación Maripérez, pero no tienen acceso al público.
En el tramo de Caracas
En el tramo del litoral
Características de las cabinas
Las cabinas presidenciales, estaban reservadas a las altas personalidades del gobierno. Éstas, contenían en su interior un pequeño bar, asientos para 11 personas con tapizado beige para la Caracas y rojo para la del litoral. Eran en realidad butacas, que contaban con ceniceros, comunicador con radio, teléfono privado para uso del presidente, iluminación interna y externa, escotilla de emergencia, hilo musical y demás.
En torno al sistema teleférico del Litoral existen varias historias. La más cómica e interesante es la de “la cabina fantasma” (la número 11). En el año 2005, un grupo de galipaneros sorprendidos comenzaron a ver a lo lejos, en el tramo del teleférico, próximo a la estación Loma de Caballo (San José), una cabina que días antes no estaba ahí. Las personas comenzaron a decir que la cabina guindaba como si tuviera vida propia y quería llegar a la estación El Cojo en Macuto.